Trastornos del Eje Intestino Cerebro (TECI) en lactantes

Bebé recostado mientras recibe un masaje

Lo que necesitás saber:

  • Los trastornos digestivos funcionales, actualmente trastornos del eje intestino cerebro, constituyen un grupo de síntomas gastrointestinales que se presentan en los primeros meses de vida, sin causa orgánica ni patológica que los produzca.

  • Los TECI más frecuentes en lactantes menores de 1 año son los cólicos, la regurgitación y el estreñimiento. Los expertos afirman que desde el nacimiento hasta los 6 meses de edad, aproximadamente 1 de cada 2 niños desarrolla un TECI.

  • La nutrición tienen un rol fundamental en el manejo de los TECI y el impacto que se genera en el crecimiento y metabolismo, la inmunidad, el desarrollo neurocognitivo y la conexión con la familia y el entorno que los rodea.

Los clásicamente llamados Trastornos Digestivos Funcionales (TGFI), actualmente Trastornos del Eje Intestino Cerebro (TECI), constituyen un grupo de entidades que se presentan en nuestra población pediátrica desde los primeros meses de vida, en los que predominan el llanto, disconfort, irritabilidad y que alteran la calidad de vida de los lactantes e incluso el vínculo con sus padres y/o cuidadores generando un alto impacto a corto o largo plazo. No hay una causa orgánica, patológica que los produzca y tampoco poseen signos de alerta como bajo peso, sangrados, fiebre, otras enfermedades concomitantes, sin embargo, son más frecuentes de lo que pensamos, ya que algunos estudios afirman que 1 de cada 2 bebés posee algún TECI. Recordemos que este grupo de trastornos incluye la disquecia, la diarrea funcional, la constipación funcional, los cólicos del lactante, las regurgitaciones, entre otros, siendo los tres últimos los más frecuentes.

Así como hemos escuchado hablar en los últimos tiempos, acerca de los adultos, de la importancia que existe en la conexión entre el cerebro y el tubo digestivo, y cómo de alguna u otra manera, se afectan mutuamente, hoy, se sabe, que lo mismo ocurre en los bebés, niños mayores y adolescentes. Es decir, que se encontró la importancia de la unión entre el cerebro y la red neuronal del sistema nervioso autónomo y entérico (juntos se caracterizan porque dan movimiento, secreción y absorción al tubo digestivo en forma independiente, sin nuestra voluntad, aunque también tiene otras funciones) que se relacionan con el stress, la ansiedad, la angustia por causas médicas o sociales y la microbiota intestinal y sus funciones.

Recordemos, que la microbiota es el conjunto de microorganismos (formados por bacterias y otras especies) que conviven con nosotros en forma benéfica y nos ayudan a dar lugar a determinados nutrientes y neurotransmisores que el organismo necesita para mejorar las defensas, regular el metabolismo, la motilidad, el movimiento del tubo digestivo, y entre otras funciones, también colabora con el correcto desarrollo neurocognitivo de nuestros pacientes.

Para que la microbiota pueda, cumplir con todas estas funciones, necesita contar con ciertos moduladores, que generalmente produce ella misma, y otras veces necesita que se incorporen, como son los prebióticos (GOScc/FOScl/HMO), los probióticos y los postbióticos. Todos ellos, están presentes y asegurados con la lactancia materna, pero cuando por alguna circunstancia, el niño debe recibir suplemento o complemento para su correcto crecimiento y desarrollo, las fórmulas infantiles modificadas con este tipo de agregados podrían ser la mejor elección.

Existe un estudio hecho con evidencia en mundo real, esto significa que se sigue a los pacientes y sus familias en tiempo real, paso a paso (que se encuentra pronto a publicarse en Argentina), en el que se demostró claramente, que la suplementación o complemento con estas fórmulas modificadas mejoraron los cólicos, disminuyeron el tiempo del llanto y beneficiaron los síntomas de la constipación y regurgitaciones de los lactantes. Esto a su vez, llevó a una mejor calidad de vida del bebé y su familia, con todo lo que implica a nivel personal y social.

Ahora, conocemos más, acerca de los Trastornos del Eje Intestino Cerebro (TECI) en los lactantes, entonces podemos comprender que la nutrición y las fórmulas con las que decidimos alimentar a nuestros hijos tienen un rol fundamental en el manejo de los TECI y el impacto que se genera en el crecimiento y metabolismo, la inmunidad, el desarrollo neurocognitivo y la conexión con la familia y el entorno que los rodea.

Aún queda mucho por investigar y desarrollar sobre este tema, sin embargo, algo es claro, los Trastornos del Eje Intestino Cerebro en los lactantes existen y son frecuentes, y la nutrición resulta una estrategia comprobada y a nuestro alcance para la vida diaria.

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