Selectividad alimentaria en niños:  cuando elegir también es parte de crecer. ¿Qué es esperable y cómo acompañarla?

Bebé comiendo de manera autónoma.

Lo que necesitás saber:

  • A partir de los 12 meses, es frecuente que los niños comiencen a mostrar preferencias y rechazos frente a algunos alimentos; esto suele formar parte del desarrollo normal, siendo lo más habitual entre los 2 y 6 años. 

  • La aceptación de alimentos nuevos suele requerir repetición, exposición y tiempo, sin presión ni obligación.

  • Las rutinas de comida, el ejemplo familiar y un ambiente tranquilo favorecen una relación saludable con la alimentación.

  • Se estima que entre el 25 % y el 40 % de los niños sanos presentan algún síntoma de dificultad alimentaria durante su crecimiento y desarrollo.

¿Qué es la selectividad alimentaria?

Durante el primer año de vida, el crecimiento de los niños es muy rápido. Alrededor de los 12 meses ese ritmo comienza a desacelerarse y, en consecuencia, el apetito puede volverse más variable. Muchas familias observan que su hijo come menos que antes, rechaza alimentos que aceptaba o muestra preferencia por sabores, colores o texturas determinadas.

Este comportamiento suele llamarse selectividad alimentaria y, en la mayoría de los casos, forma parte del desarrollo normal. A esta edad también aumenta la autonomía: el niño quiere explorar, tocar, elegir y participar. La comida se transforma no solo en un momento de alimentación, sino también de aprendizaje sensorial y social.

Durante los dos primeros años de vida, los niños atraviesan una transición alimentaria crítica, desde la lactancia hacia una dieta familiar. Este proceso ocurre en un contexto de aprendizaje en el que las prácticas parentales determinan qué, cómo y cuándo se ofrecen los alimentos. La lactancia exclusiva hasta los 6 meses, además de sus beneficios nutricionales, puede favorecer la aceptación de alimentos posteriores al exponer al lactante a distintos sabores presentes en la leche materna, lo que se ha denominado “puente de sabor”.

¿Por qué ocurre?

Entre los 12 y 24 meses muchos niños atraviesan una etapa de mayor cautela frente a lo nuevo. Esto incluye también los alimentos. Un alimento desconocido, una textura distinta o una presentación diferente pueden generar rechazo inicial.

Además, los niños pequeños regulan bastante bien su sensación de hambre y saciedad. Por eso, muchas veces comen la cantidad que necesitan, aunque a los adultos les parezca escasa. Es importante mirar la alimentación en el conjunto de varios días y no en una única comida.

¿Qué suele ser esperable en niños a esta edad?

  • Comer cantidades variables de un día a otro.

  • Requerir múltiples exposiciones antes de aceptar un alimento nuevo.

  • Preferir ciertos sabores, colores o texturas.

  • Tocar, aplastar, oler o explorar la comida con las manos.

  • Mostrar mayor interés por comer solo, aunque todavía necesite acompañamiento.

Como padres, ¿cómo podemos ayudarlos en esta etapa?

  • Comer cantidades variables de un día a otro.

  • Requerir múltiples exposiciones antes de aceptar un alimento nuevo.

  • Preferir ciertos sabores, colores o texturas.

  • Tocar, aplastar, oler o explorar la comida con las manos.

  • Mostrar mayor interés por comer solo, aunque todavía necesite acompañamiento.

¿Qué conviene evitar?

  • Obligar a comer o insistir en una cucharada más.

  • Negociar o usar premios y castigos.

  • Reemplazar de inmediato por un alimento preferido ante el rechazo.

  • Ofrecer picoteo constante entre comidas.

  • Presencia de distractores como las pantallas

  • La ausencia de rutinas horarias

  • La presentación poco atractiva de los alimentos

  • El desorden en la mesa

  • La ansiedad parental o la falta del cuidador principal durante las comidas refuerzan la conducta selectiva.

¿Cuándo conviene consultar?

  • Rechaza de forma persistente grupos completos de alimentos.
  • Presenta dificultad para masticar, tragar o tolerar ciertas texturas.

  • Las comidas generan angustia importante o conflictos intensos.

  • Hay preocupación por el crecimiento, el peso o la evolución nutricional.

  • La variedad de alimentos aceptados es muy limitada.

     

    En esta etapa, el seguimiento pediátrico periódico es esencial para acompañar el crecimiento y desarrollo del niño, valorar su evolución alimentaria y detectar oportunamente posibles dificultades nutricionales. El control del crecimiento, junto con una evaluación clínica y alimentaria adecuada, permite identificar de manera temprana eventuales déficits nutricionales. En aquellos casos en que sea necesario, el equipo de salud podrá indicar suplementación con multivitamínicos o el uso de fórmulas nutricionalmente completas, siempre de forma individualizada y según las necesidades de cada niño.

  • Arch Argent Pediatr. 2024;122(5) Dificultades alimentarias en la infancia

  • American Academy of Pediatrics. HealthyChildren.org: Feeding & Nutrition.

  • World Health Organization. Infant and young child feeding.

  • Arch Argent Pediatr. 2026;e202510941

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