Pedir ayuda es importante si:
los síntomas duran más de dos semanas,
el malestar aumenta con el paso de los días,
sentís que no podés disfrutar nada,
te cuesta cuidar de vos o de tu bebé,
simplemente sentís que algo no está bien.
Confiar en la propia percepción también es valioso. No hace falta “tocar fondo” para consultar.
Todavía existen muchos mitos alrededor de la maternidad y la salud mental. Algunas mujeres sienten presión por mostrarse felices o agradecidas todo el tiempo, incluso cuando están sufriendo.
Pero pedir ayuda no es un signo de debilidad. Es una forma de cuidado.
El tratamiento puede incluir psicoterapia, red de apoyo y, en algunos casos, medicación indicada por psiquiatras perinatales, profesionales especializados en salud mental durante el embarazo y el puerperio.
Existen tratamientos compatibles con el embarazo y la lactancia cuando son necesarios.
Cuidar la salud mental de quien materna también es cuidar al bebé y a toda la familia.