Baby blues o depresión postparto: cómo reconocer las diferencias y cuándo pedir ayuda

Madre sentada sosteniendo a su bebé.

Lo que necesitás saber:

El baby blues afecta hasta al 80% de las mujeres en los primeros días postparto como una tristeza pasajera que mejora sola. Sin embargo, si la angustia es profunda, persistente y dificulta el cuidado o el vínculo, podría tratarse de depresión postparto.

Baby blues y depresión postparto: no son lo mismo

Después de tener un bebé, muchas mujeres atraviesan cambios emocionales intensos. El puerperio implica transformaciones físicas, hormonales, vinculares y también psicológicas. En este contexto, es frecuente escuchar hablar del “baby blues” y de la depresión postparto, pero aunque pueden parecer similares, no son lo mismo.

Poder reconocer sus diferencias es importante para pedir ayuda a tiempo y cuidar la salud mental materna.

¿Qué es el baby blues?

El baby blues, también conocido como tristeza postparto, es una reacción emocional frecuente que suele aparecer durante los primeros días después del nacimiento.

Puede manifestarse con:

  • llanto fácil,

  • sensibilidad emocional,

  • irritabilidad,

  • cambios de humor,

  • sensación de cansancio o desborde.

El baby blues afecta hasta al 80% de las mujeres después del parto y suele relacionarse con los cambios hormonales del puerperio, el cansancio, la falta de sueño y la enorme adaptación emocional que implica la llegada de un bebé.

Muchas mujeres sienten culpa por no estar “felices todo el tiempo”, pero lo cierto es que adaptarse a la maternidad puede ser emocionalmente intenso.

El baby blues suele mejorar espontáneamente dentro de los primeros 10 a 14 días.

 

¿Cuándo puede tratarse de una depresión postparto?

La depresión postparto va más allá de un momento de sensibilidad emocional. El malestar suele ser más intenso, persistente y puede interferir en la vida cotidiana.

Algunas señales de alerta pueden ser:

  • tristeza profunda que no mejora,

  • angustia constante,

  • pérdida de interés o disfrute,

  • irritabilidad intensa,

  • alteraciones importantes del sueño o del apetito,

  • sentimientos de culpa excesiva,

  • dificultad para vincularse con el bebé,

  • sensación de no poder más.

A veces, también pueden aparecer pensamientos negativos o desesperanzadores.

Se estima que una de cada cinco mujeres atravesará algún trastorno de salud mental durante el embarazo o el puerperio. Sin embargo, cerca del 75% no recibe diagnóstico ni tratamiento adecuado.

Muchas veces esto ocurre porque el sufrimiento se minimiza, se confunde con el cansancio esperable de esta etapa o existe miedo a pedir ayuda.

La depresión postparto tiene tratamiento y cuanto antes se detecte, mejor.

¿Cuándo pedir ayuda?

Pedir ayuda es importante si:

  • los síntomas duran más de dos semanas,

  • el malestar aumenta con el paso de los días,

  • sentís que no podés disfrutar nada,

  • te cuesta cuidar de vos o de tu bebé,

  • simplemente sentís que algo no está bien.

Confiar en la propia percepción también es valioso. No hace falta “tocar fondo” para consultar.

Todavía existen muchos mitos alrededor de la maternidad y la salud mental. Algunas mujeres sienten presión por mostrarse felices o agradecidas todo el tiempo, incluso cuando están sufriendo.

Pero pedir ayuda no es un signo de debilidad. Es una forma de cuidado.

El tratamiento puede incluir psicoterapia, red de apoyo y, en algunos casos, medicación indicada por psiquiatras perinatales, profesionales especializados en salud mental durante el embarazo y el puerperio.

Existen tratamientos compatibles con el embarazo y la lactancia cuando son necesarios.

Cuidar la salud mental de quien materna también es cuidar al bebé y a toda la familia.

  • Ministerio de salud, www.argentina.gov.ar
  • Academia nacional de medicina de buenos aires, www.anm.edu.ar
  • MedlinePlus biblioteca nacional de medicina, www.medlineplus.gov
  • Unicef Argentina, www.unicef.org

Compartí este artículo

x